Para lograr lo que nunca lograste, hacé lo que nunca hiciste - El caso Radiohead

Extraído del libro "El Imperio Digital" de Leandro Zanoni

En octubre de 2007, el grupo inglés Radiohead decidió subir completo al sitio Web oficial su último disco In Rain-bows para que cualquiera pueda bajarlo en formato MP3 decidiendo el precio que estaría dispuesto a pagar (que incluso podía ser cero).

La noticia corrió en pocas horas por toda la Web, generando una impresionante promoción y publicidad que difícilmente hubiesen logrado si hubieran editado el disco de manera convencional.

El resultado fue exitoso: casi un millón de usuarios se bajó el disco en apenas dos meses. Según la consultora Comscore, casi el 40% de la gente que se bajó el disco durante el primer mes, pagó, en promedio, seis dólares cada disco.

Combinando el disco digital con el físico (que salió a la venta en enero de 2008 a través de un sello independiente) Radiohead recaudó cerca de cinco millones de dólares. Su disco anterior (Hail to the Thief 2003), editado por la discográfica Capitol, vendió menos de un millón de copias y les reportó ganancias por dos millones de dólares.

Pero, más allá del negocio (que podía no haber funcionado), lo positivo de la inédita jugada de la banda fue haberse animado a llevar adelante una idea totalmente innovadora: desafiar a los que manejan los negocios dejando que el usuario elija el precio a pagar por un producto (en este caso, artístico).

Radiohead contribuyó a instalar el necesario y retardado debate y logró que el lanzamiento de un disco vuelva a ser un acontecimiento social en sí mismo. La banda dio los primeros pasos de un camino que bien puede ser tomado por otros artistas (músicos o no) y que sólo es posible recorrer gracias a la tecnología y a los nuevos medios.

La escalada comunicacional

Compartimos con vos este análisis de la actualidad comunicacional,

Por Santiago Satz

Ejecutivo de cuentas de la consultora Colombo-Pashkus.

Desde los inicios de la tierra, desde que el hombre es hombre, el ser humano tuvo la virtud de comunicarse en diferentes formas y maneras: las señales de humo, los gestos, las palabras y la escritura.

Hoy vivimos una embestida comunicacional que muchas veces nos delata la falta de conexión directa entre nosotros, al punto tal que necesitamos de más herramientas y más canales para encontrarnos.

Pero sin lugar a dudas, la red de redes marcó el puntapié inicial para que la sociedad toda se sumerja en un “mundo paralelo”, enriquecedor desde lo teórico – práctico, pero que aún falta descubrirla hasta encontrar su médula, exprimirla al máximo y guiar a esta maquinaria perfecta hacia el principio del cosmos.

Y en esta última frase me quedo. ¿ Es tan perfecta, tan sabia capaz de mutilar el caos, o fue ella la mentora justamente de este laberinto de la comunicación?

Veamos. Las herramientas que nos facilita la era 2.0 son infinitas, desde las redes sociales, el móvil, el e-mail, la Web en general, que derivan a su vez en otros canales, si se quiere estratégicos, como el e-mail marketing, el e-commerce, el marketing viral, móvil marketing, entre otros.

Pero todas estas acciones necesitan indefectiblemente de un orden, de una estructura flexible pero dominante para que los mensajes no se diluyan en la excusa on line para dejar de lado la palabra y la escritura que dieron origen – desde el cosmos – al lenguaje virtual.

Abusar de las herramientas Web, es tirar de la cuerda ya frágil de tanto uso inapropiado de los canales comunicacionales en línea. Es fácil encontrar on line -nos llega todos los días a nuestra corrompida casilla de correos – fascinantes promociones por el día de la madre, del padre, del niño y de todas las profesiones existentes. ¿Es realmente efectivo este tipo de acciones sin tener en cuenta edad, gusto, sexo, nivel de estudio, etc, del receptor, o solamente el secreto está en disparar un e-mail a una gran base de datos y “ el que pica, pica”?

La descarga a mansalva de promociones virtuales significa un atropello sistemático a nuestra capacidad de análisis del mensaje y seguramente caerá como spam o correo no deseado.

De ahí el principio de este interminable cableado informativo que cae, indefectiblemente, por su propio peso. Encuadrar la comunicación hacia un mismo destino, es empezar a segmentar debidamente qué es lo quiero decir, cómo decirlo, a quién decírselo y cuándo decirlo.

La 2.0 nos proporciona disímiles herramientas para intercambiar información, establecer contactos personales y profesionales, darnos a conocer frente a determinados grupos de interés e incluso, mostrar las fortalezas de un producto ante millones de personas.
Pero el mal uso y abuso de estas facilidades pueden llevarnos a una intolerable forma de comunicarnos, justamente en la era de la comunicación.

Web 2.0, una cuestión de actitud

¿Qué mejor manera de definir lo que es la Web 2.0 que haciendo una búsqueda por Internet? En el Google, el término dispara más de 334 millones de páginas Web, mientras que en Yahoo la búsqueda alcanza la cifra de 2.700 millones de páginas.

Definitivamente, la Web 2.0 hoy está en boca de todos, ya que nos representa a todos. Pero para encontrar su significado, lo ideal es remitirse a las fuentes y la historia. Según una de las herramientas más utilizadas de la misma Web 2.0, Wikipedia, el término fue creado en 2004 por Tim O'Reilly, CEO de la consultora O´Reilly Media, en un artículo que tituló “What Is Web 2.0”.

El consultor utilizó la palabra para referirse a una segunda generación en la historia de la Web, basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs y los wikis, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.

Desde la página “Maestros de la Web”, el usuario Cristian Van der Henst da otra definición, que se acerca aún más a la realidad: “La Web 2.0 es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones Web enfocadas al usuario final. La Web 2.0 es una actitud y no precisamente una tecnología”.

“La verdadera revolución es la otra, la que importa, la que ha hecho de Internet una parte central en la vida de más de mil millones de personas, que ha creado industrias de la nada en menos de una década. Porque el poder de la tecnología ha hecho posible la revolución que permite juntar amigos perdidos por el mundo, intercambiar fotos de los nietos con los abuelos que viven en otra ciudad u otro país, hacer de cada uno de nosotros un Guttemberg, convirtiéndonos, a todos, en miembros plenos de la Aldea Global. (…)
Internet nació como un medio vertical, donde los tradicionales dueños del contenido hacían accesible al resto, pasivo, su información, conocimiento o esparcimiento. Pero, a medida que la tecnología se fue desarrollando, los usuarios, antes pasivos espectadores, tomaron el control, se subieron al escenario y ya las cosas no fueron como antes.

Los espectadores son actores, productores y directores, los lectores son editores y corresponsales, los oyentes son ahora músicos”, dice Alberto Arébalos, director de comunicaciones de Google para Latinoamérica, desde el prólogo del libro “El Imperio Digital”, de Leandro Zanoni.

Pero más allá de las clarísimas definiciones de los especialistas, para terminar de entender de qué estamos hablando cuando decimos Web 2.0 es necesario un análisis de la evolución de las páginas Web:

Web 1.0
Los primeros sitios, llamados Web 1.0, eran páginas estáticas HTML que no eran actualizadas frecuentemente.

La organización o persona que lo creaba implementaba la página para dar un mensaje unidireccional al usuario, que no podía dar una devolución de manera digital, a no ser por un e-mail a una dirección publicada, si existía tal dato.

Web 1.5
El éxito de las “punto-com” dependía de webs más dinámicas (a veces llamadas Web 1.5) donde los CMS (Sistema de gestión de contenidos, abreviado CMS por sus siglas en inglés) servían páginas HTML dinámicas creadas desde una base de datos. Conseguir visitas y la estética visual eran considerados factores importantes.



Web 2.0 Los usuarios intercambian contenidos, opiniones y experiencias en relación a diversos temas de la vida cotidiana. Las páginas están orientadas a la interacción y redes sociales, es decir, los sitios Web 2.0 actúan más como puntos de encuentro, o webs dependientes de usuarios, que como webs tradicionales.

Tecnológicamente hablando, entender cómo funciona la Web 2.0 puede llegar a ser difícil, ya que cuenta con una compleja infraestructura que va evolucionando, softwares de servidor, redifusión de contenidos, protocolos de mensajes, diversos tipos de navegadores y varias aplicaciones para clientes.

Material extraído del E-Book “¿Cómo nos cambió la tecnologíaen los últimos 15 años?”, de Colombo - Pashkus, baja la versión completa de forma gratuita en www.colombopashkus.com.ar/download/ebook-tecnologia.pdf)